10 octubre 2006

 

Multinacionales, Grandes Empresas, PYMES o... Personas.

Una reflexión sobre el estado actual de lo que muchos consideran un gasto en lugar de una inversión. Los presupuestos de formación se manejan de maneras muy diferentes según sea el destinatario final: pocas veces se piensa en las personas y demasiadas en el presupuesto y las subvenciones.

Su autor, Ignasi Tebé es Gerente de Formaconsultores y de SaberPlus.

Contenido:

Los consultores y formadores que trabajamos con la, a veces, onírica idea de ayudar al desarrollo personal y profesional de las personas, nos encontramos demasiado a menudo con la consabida discusión de los presupuestos, gastos, porcentajes, subvenciones y otros datos y ratios financieros que poco o nada tendrían que ver con la optimización del capital humano de la empresa.

Los más inteligentes ya han desarrollado ciertos tipos de contratos que blindan los conocimientos del interesado, o se los hacen pagar si rescinde el contrato antes de tiempo; pero muchos siguen buscando fórmulas que les hagan cumplir con la obligación, con el mínimo gasto posible.

Formar al equipo humano es una obligación: así lo determinan la CEE, los sindicatos, las patronales y el sentido común; pero descubrir que ello es también una inversión a corto plazo y con una alta rentabilidad, es algo que muy pocos han conseguido.

Recuerdo, hace años, un empresario cliente mío, que puso en duda la rentabilidad de una inversión en formación y le propuse un trato: En lugar de mis honorarios, que en el año 89 se pagaban a unas 6.000 ptas./hora, yo cobraría un 5% sobre toda la facturación que superase el crecimiento previsto en los próximos 6 meses.

Los cursos duraron 40 horas, una semana completa. Su precio tarifa hubieran sido 240.000 ptas. de aquel tiempo, pero a él le costaron más de un millón de las antiguas pesetas, que pagó a gusto y yo cobré con más gusto todavía.

¿Qué ocurre con la Formación?

Frases como esta se encuentran fácilmente en Google y no cito su destino, por discreción:

Formación Gratis: En este sitio encontrarás una amplia gama de definiciones y temas referentes al presupuesto, sus tipos y algunos ejemplos de aplicación.

Incluso hay libros destinados a ello: http://www.agapea.com/Los-Costes-de-la-Formacion-n26670i.htm

Aunque también hay lugares que nos hablan de sus beneficios: http://www.ucm.es/info/Psyap/utilidad/39.html

Hablemos de las distintas categorías:

Multinacionales

Las hay de dos tipos: las que ya han descubierto que su capital más importante es el humano y las que están reduciendo costes en pos de una mayor rentabilidad (¿accionistas?).

• Tienen importantes problemas logísticos para impartirla: países, consultoras, idiomas, adaptaciones a culturas distintas, imputación de costes, valoración de resultados...

• Algunas han conseguido sus propios presupuestos para zonas o idiomas y hacen sus planes en base, la mayoría de los casos, a compromisos.

Grandes empresas

Estamos hablando de nuestras grandes empresas españolas. La mayoría utilizan subcontrataciones o sea, una forma de pasarle la pelota al otro, sin marcar ningún gol: véase telefonía, construcción, turismo, automoción...

• A la mayoría de las grandes empresas (siempre hay honrosas excepciones como algún banco o caja de ahorros, alguna del sector gran consumo...) les cuesta definir un plan adecuado a las necesidades de su equipo o del de los subcontratados. Dar las culpas al otro es un deporte que está demasiado en boga en nuestro país.

• La dirección de Recursos Humanos está muy ocupada en altas, bajas, despidos, contrataciones temporales... y poco en la formación.

• El departamento de Formación, en muchos casos es más bien un sub – departamento.

• Hacen, pero buscando el equilibrio entre lo que piden y lo que les interesa.

PYMES

Ahí ya tropezamos con un nuevo problema: este tipo de empresas sí que cuenta el capital humano y las personas pero… sólo tengo 5 comerciales, en logística solo hay 2 responsables, estamos creando el I+D+i...

• Hacer cursos a medida para estas empresas sale caro, las subvenciones solo les dan derecho a cursos masificados o estándar que poco aportarán a su equipo.

• No hay presupuesto para una consultora especializada, no hay seguimiento... no se implanta lo aprendido.

• Algunos arriesgados se atreven a invertir en consultoría y formación y casi siempre ganan.

• Aunque generan menos ingresos, son más rentables para las consultoras; van camino del largo plazo, pero muchas no lo saben todavía.

Personas

Terreno vetado para las consultoras, no se puede hacer un curso para una persona solamente. Terreno abonado para universidades (post-grado, las que los han comprendido) o para escuelas de negocios (si se contemplan horarios y costes por parte del receptor).

• Asistir a un curso cuesta tiempo y dinero, ¿quién lo cubre?

• La formación OnLine puede ser una solución, pero...

• ¿Hay buenos cursos de autoaprendizaje?

• ¿Puedo acceder a un coaching personalizado que me ayude a implementar lo aprendido?

Resumiendo:

En este artículo tan sólo he planteado un problema con el que nos topamos la mayoría de consultoras dedicadas a la formación. La solución está en las manos de cada una de las personas que realmente desean aprender y enriquecerse con el Conocimiento… o de las empresas que han descubierto que su mayor capital son las personas y no los bienes inmuebles, los activos u otros valores similares.

¡El futuro está en nuestras manos!


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